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Nagorno Karabaj: un conflicto enquistado en el tiempo

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Por Alba Fernández Izquierdo. Estudiante de Relaciones Internacionales y Protocolo, organización de eventos y comunicación corporativa.

Con más de tres décadas de existencia, el conflicto de Nagorno-Karabaj es posiblemente uno de los más antiguos del mundo pero también de los más desconocidos. Se trata de una sangrienta disputa entre Armenia y Azerbaiyán en la que, como en la mayoría de las guerras, el pasado histórico, la etnia, la religión y los intereses geopolíticos tienen un peso muy importante.[1]

En concreto, ambos países luchan por el control de Nagorno-Karabaj, y aunque el conflicto haya tenido épocas más intensas que otras, la tensión en la zona nunca ha cesado. Pero, ¿cómo empezó todo? ¿hay más países implicados? ¿qué intereses hay detrás?  y lo más importante ¿hay posibilidades de que algún día termine este enfrentamiento?

Bien querido lector, para poder responder a estas preguntas es importante saber que Nagorno-Karabaj, o también conocida como Alto Karabaj, es una pequeña región montañosa del Cáucaso sur que oficialmente forma parte de Azerbaiyán, pero cuya población (150.000 habitantes) pertenece mayoritariamente a la etnia armenia, la cual profesa la religión cristiano ortodoxa.  Esto claramente supone un constante choque de culturas ya que en Azerbaiyán predomina la etnia azerí que es musulmana de lengua túrquica. [2]

Mapa territorial de la región del Cáucaso. Fuente: BBC
Mapa territorial de la región del Cáucaso. Fuente: BBC

El origen de esta situación se remonta a 1920, cuando se formó  la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los territorios que hoy en día conocemos como Armenia y Azerbaiyán se integraron en la misma. En esta tesitura, los soviéticos decidieron que Nagorno-Karabaj se conformara como un óblast autónomo dentro de la entonces República Socialista Soviética (RSS) de Azerbaiyán. Al parecer, este trazado de fronteras que hacía coincidir varias etnias dentro de un mismo territorio, era una práctica común en la URSS para evitar cualquier tipo de homogeneidad en todas sus repúblicas.  Tal y como afirmó  Paulo Botta, especialista en Medio Oriente por la Universidad Católica Argentina, en una entrevista a BBC Mundo: “se trata de un divide y vencerás en toda regla[3]”.

No obstante, todo empeoró en los últimos años de la URSS, concretamente en febrero de 1988, el año que el parlamento de Nagorno-Karabaj votó unirse a la RSS de Armenia. Esa votación desembocó en una importante oleada de violencia intercomunitaria caracterizada por numerosas masacres por parte de las autoridades azeríes hacia la población armenia. [4]Ante esta situación y aprovechando la disolución de la URSS, en 1991 Nagorno-Karabaj celebró un  referéndum de autodeterminación en el que la independencia arrasó. Es entonces cuando se autoproclama como un estado independiente bajo el nombre de la República de Nagorno-Karabaj (o de Artsaj en su nombre armenio). No obstante, ni Azerbaiyán ni la comunidad internacional la reconocieron como tal (de hecho a día de hoy ambos la siguen considerando parte del territorio azerí). [5]

A raíz de estos acontecimientos, entre 1991 y 1994 tuvo lugar la llamada Primera Guerra del Alto Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán. Mientras que este último reclamaba que se reconociera Nagorno-Karabaj como parte de su territorio, los armenios apoyaban el derecho de autodeterminación de la región. Fue una guerra muy sangrienta, pues estuvo marcada por grandes enfrentamientos además de numerosas masacres y limpiezas étnicas por parte de ambos lados. Según la ONU, el conflicto dejó más de 30.000 muertos y 650.000  desplazados, siendo uno de los conflictos más cruentos tras la caída de la URSS.

Cabe destacar que, en 1992, se creó el Grupo Minsk formado por la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE), Rusia y Estados Unidos con el objetivo de establecer acuerdos en la zona, aunque no tuvo mucho éxito[6].

En 1993, los armenios consiguieron controlar Nagorno-Karabaj y ocuparon el 20% del territorio azerbaiyano circundante. Tras esto, en 1994, Rusia decidió intervenir para mediar un alto el fuego. El resultado fue un trato entre las regiones en conflicto, que acordaron que  el Alto Karabaj continuara formando parte de Azerbaiyán. Sin embargo, desde entonces, la región ha estado funcionando de facto como una autoproclamada república independiente gestionada por la etnia armenia y apoyada por el gobierno armenio.

A pesar del cese de hostilidades, la tensión en la zona continuó persistiendo y en los años posteriores ambos bandos se acusaron  sucesivamente de romper el alto el fuego. Así las cosas, no era de extrañar que tarde o temprano Armenia y Azerbaiyán volvieran a las armas; y ese día llegó la noche del 2 de abril de 2016. Fue la llamada Guerra de 4 días que culminó con otro alto el fuego. Desgraciadamente, la frágil paz duró cuatro años y en 2020, la tensión volvió a escalar derivando en la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj.[7]

Al menos 6.500 personas murieron en 40 días de combates que permitieron a Azerbaiyán recuperar parte del territorio que había perdido en la Primera Guerra además de todas las regiones pertenecientes al Alto Karabaj. Las consecuencias se interpretaron como una derrota para Armenia que finalmente accedió a firmar la paz. Tras estos acontecimientos Rusia envió tropas para asegurar la estabilidad de la zona aunque las hostilidades nunca cesaron pues en los últimos dos años tanto Armenia como Azerbaiyán han tenido choques militares en la frontera. Finalmente, el pasado 13 de septiembre de 2022 el conflicto volvió a resurgir cuando tropas azeríes iniciaron un ataque en territorio armenio logrando controlar aproximadamente 150 kilómetros del mismo y ocasionando la muerte de un centenar de personas de ambos bandos.[8]

Uno de los aspectos más preocupantes de esta guerra intermitente, es que puede escalar a un conflicto internacional ya que en ella están implicados más actores. Por un lado, Turquía apoya a Azerbaiyán dado que no solo comparten la cultura y la lengua sino que también su enemistad con el pueblo armenio[9]; y  por otro lado,  Armenia cuenta de forma indirecta con el respaldo de Rusia dado sus lazos históricos y religiosos.

Afortunadamente, este último ataque ha sido aplacado contundentemente gracias a la rápida reacción de la comunidad internacional. Tan solo un día después de que se produjeran los hechos, Rusia exigió un alto el fuego inmediato y el inicio de un diálogo para estabilizar la situación. De igual forma, Estados Unidos y Francia (como país presidente del Consejo Europeo) llamaron a una solución diplomática del conflicto y a la moderación. Por su parte, Turquía ofreció su apoyo a Azerbaiyán tanto en el terreno como en la mesa de negociación.

Esto nos hace preguntarnos porqué hay tantos países preocupados por la escalada de tensión en la zona y cuáles son sus verdaderos intereses. Todos podemos pensar inocentemente que la prioridad es evitar el mayor número de muertes civiles y militares además de la destrucción de ciudades enteras. Sin embargo, también hay otros alicientes detrás de ese ímpetu por estabilizar la zona. Resulta que Azerbaiyán controla el paso de varios oleoductos y gaseoductos que llevan crudo y gas natural licuado desde el mar Caspio hasta Europa, Rusia[10] y Turquía[11]. Esto significa que, en el actual contexto de crisis energética, el país azerí tiene un valor geoestratégico muy importante ya que suministra a gran parte del mundo un activo que escasea.[12]

Así las cosas, Turquía, Europa y Rusia además de sus petro-empresas interesadas han hecho todo lo posible por evitar que los enfrentamientos en Nagorno-Karabaj detengan la producción de crudo azerí; y proteger los gaseoductos y oleoductos de cualquier tipo de chantaje, parón o crisis económica que puedan derivarse del conflicto.

Por otro lado, es importante mencionar aquí que además de la comunidad internacional, el gobierno armenio, también ha tenido un papel fundamental en evitar que el último ataque vaya a más. Ante la pérdida de territorio, la falta de apoyos y el temor a que se desate una guerra dentro de sus fronteras, Armenia, ha hecho el gran sacrificio de renunciar a sus intereses en Nagorno-Karabaj para conseguir una paz duradera con Azerbaiyán. El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan afirmó lo siguiente: “estoy dispuesto a firmar cualquier decisión que asegure la paz. No me importa lo que me pase a mí, sino a la República de Armenia”.  El dirigente es consciente de que esa decisión implica romper con una reclamación histórica y central del patriotismo armenio y que no va a ser bien recibida por su pueblo, el cual le acusa de traidor. “Planeamos firmar un documento por el cual nos criticarán, nos gritarán, nos llamarán traidores y por el que la gente nos echará del Gobierno, pero estaremos satisfechos porque como resultado de ese acuerdo la República de Armenia tendrá 29.800 kilómetros cuadrados de seguridad y paz duradera”.[13] Cabe destacar que esos 29.800 kilómetros cuadrados son la extensión oficial de Armenia, y excluyen, por tanto el enclave de Nagorno-Karabaj.

Lo cierto es que la iniciativa del primer ministro ha sido muy valiente, ya que ha puesto por delante de su interés personal (y su futuro político), el bien de su país y sus ciudadanos. Su decisión ha salvado miles de vidas y ha evitado una guerra, pero como suele pasar, esta no ha sido comprendida por la sociedad y sus buenas intenciones han sido malinterpretadas.

Desde la perspectiva estratégica, a corto plazo ha sido la forma más rápida de lograr reducir la tensión e iniciar conversaciones de paz, aunque desgraciadamente no consigue resolver el conflicto porque los armenios de Nagorno-Karabaj van a seguir con su lucha por la autodeterminación y además implica renunciar al interés nacional de Armenia.

Viendo este panorama, la lógica dice que para resolver este conflicto se necesitan más líderes como el primer ministro armenio, dispuestos a renunciar a sus intereses, e incluso a los de su nación, con tal de evitar la guerra. Lo cierto es que todo es cuestión de tener intención y actitud de llegar a acuerdos que satisfagan a ambas partes. En este caso, el acuerdo claramente no beneficia a Armenia, solo a Azerbaiyán, por lo que este no es la mejor solución. De hecho, tal y como afirman numerosos Sara Setié, experta en prevención y gestión de Crisis Internacionales[14],  lo más adecuado sería que ambos países se sentaran a hablar sobre las razones que los llevan a enfrentarse por Nagorno-Karabaj para que puedan llegar a una solución intermedia. Claramente los motivos que mueven a Armenia son culturales e identitarios, pues quieren ayudar a los armenios de Nagorno Karabaj a ser libres. Por su parte, los motivos de Azerbaiyán son más estratégicos, ya que su intención es controlar el Alto Karabaj para conducir sus gaseoductos y oleoductos por ahí.[15] Visto así, la solución parece fácil: que Azerbaiyán ceda Nagorno-Karabaj a Armenia, a cambio de que esta permita que Azerbaiyán construya y controle canales de gas y petróleo en la zona transferida. Por desgracia el mundo es más complicado y el ansia de poder a cualquier coste está por encima de los valores humanos, la paz y el sentido común.

 

Bibliografía

  • [11] Alesso, N. M. (2019). Post Guerra Fría inconclusa. El caso del Nagorno Karabaj. El conflicto armenio-azerí y posición e intereses de Rusia, Turquía e Irán en la región. En Cuadernos de política exterior argentina (págs. 21-39)
  • [12] BOLÍVAR MANAUT, L. (2008). Gas y Petróleo en el Cáucaso: ¿motivo de guerra?, en Deustche Welle (n.d.)
  • [13] El Independiente. (2022, 15 septiembre). Máxima tensión en Armenia: ciudadanos buscan casa por casa a los diputados tras sugerir una renuncia a Nagorno-Karabaj. https://www.elindependiente.com/internacional/2022/09/14/azerbaiyan-ya-controla-territorios-dentro-de-armenia-y-erevan-contempla-aplicar-la-ley-marcial/
  • [14] Setién. S. , (2020, 1 diciembre) Conflicto de Nagorno Karabaj 2020: ¿Nos encontramos ante la solución definitiva?
  • [15] Deutsche Welle. ¿Quién gana y qué, con el conflicto en Nagorno Karabaj? DW.COM. https://www.dw.com/es/qui%C3%A9n-gana-y-qu%C3%A9-con-el-conflicto-en-nagorno-karabaj/a-55193297

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